1.
Presentar
de un modo global el tema.
La explicación oral es una herramienta para presentar de un modo sintético
las ideas claves, globales y generales. El docente debe facilitar al alumno una
comprensión total del fenómeno en no más de 10 o 15 minutos.
2.
Dar pautas
para un trabajo.
Las instrucciones para los trabajos deben quedar por escrito, el docente
debe plantear las instrucciones y luego pedir a un alumno que las repita o las
escriba en la pizarra.
3.
Incentivar
a los alumnos, ayudarlos a encontrarse motivados.
Plantear preguntas, dudas, permitir que se genere una discusión del
tema. Todo debe llevar a la búsqueda de la verdad.
4.
Mostrar la
relación de un tema con otros.
Vincular los nuevos conocimientos con los preexistentes, trabajar con
analogías y similitudes.
5.
Sugerir
aspectos importantes para estudiar.
Centrar al alumno, ayudarle a distinguir las ideas medulares de las
secundarias, sino se quedará con los aspectos menos relevantes y se olvidará de
lo esencial.
6.
Generar
dinámicas de grupo que ayuden al aprendizaje.
Formas grupos, trabajar en parejas. Estas dinámicas vinculan la comunicación y el conocimiento.
7.
Realizar
tutoría en grupo.
Es una ocasión para que el alumno adquiera confianza en sí mismo y sepa
que tener una duda no le quita prestigio.
8.
Supervisar
actividades individuales o en grupo durante la sesión de clase.
El docente se desplaza por entre las mesas, posiblemente descubra los
“pequeños” grandes problemas de su aprendizaje.
9.
Presentar
paquetes pequeños y precisos de información
Son píldoras informativas que los alumnos pueden asimilar, actividades o
apuntes en pequeños grupos.
10.
Otros
recursos
El docente puede mostrar la aplicación práctica de un aspecto teórico
mediante ejemplos, historias, anécdotas, entre otros. Los medios audiovisuales
pueden ayudar.
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